Categoría: Reseñas

Creemos en la lectura como viaje, como punto de partida, pero no como destino. Viajemos juntos por las páginas de la literatura colombiana ¡Vamos a andar!

Tres escritoras colombianas recomendadas

Tres escritoras colombianas recomendadas: Margarita García Robayo, Laura Restrepo y Pilar Quintana

Los libros llegan cuando uno los necesita. Y así llegaron a mí tres historias, tres escritoras, tres colombianas. Una seguida de la otra.

Hay días en que estamos idos

Hay días en que estamos idos. O el fracaso de la adultez. O los niños envejecidos están asustados/engolosinados

Andrés Mauricio Muñoz es uno de los grandes narradores de nuestros tiempos, basta con leer algún párrafo al azar de su prosa para darse cuenta de eso. Pero cuando uno va un poco más allá y se sumerge en sus cuentos, como los de ‘Hay días en que estamos idos’, queda convencido, o por lo menos, así me pasó a mí.

Los caminos de Luis Tablanca

Los caminos de Luis Tablanca

Hay lugares en donde el pasado parece mantenerse vivo y el tiempo no suele transcurrir. Lugares que esconden un volcán bajo el frio y todo parece estar siempre en calma. Así tal vez es  El Carmen, Norte de Santander, un municipio enclavado en las montañas de El Catatumbo, de calles empedradas y casas construidas en bahareque, que desde la violencia bipardista ha sufrido los rigores de la guerra.

Una sensación extraña

Una sensación extraña

A veces los lectores tenemos la suerte de encontrarnos con libros que nos provocan un sinnúmero de sensaciones y nos hacen saltar de la cama (los que leemos antes de dormir), o cerrarlo bruscamente en el escritorio (los que tenemos un escritorio para leer) o simplemente estrellarlo contra la pared, porque no podemos continuar con esa vida que nos están contando. O simplemente, como ocurre cuando vamos a cine o teatro, no aguantamos y sentimos la necesidad imperiosa de llorar.

Inventario secreto de Abilio Estévez

Inventario secreto de Abilio Estévez

Abilio Estévez se sentó a mi lado, sacó de su morral una caja metálica pequeña, la abrió y me ofreció una de las pastillas. Antes de estirar la mano, para no rechazar el ofrecimiento del escritor cubano, examiné el contenido de la cajita redonda, que tenía cinco grageas de diferentes colores y tamaños.