Ventarrón: ‘Estar acá y estar ahora’ por Isabel Salas

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Hace unos días Jorge Drexler estrenó su nuevo álbum: ‘Taracá’, 11 canciones que componen el reflejo de “un duelo celebratorio”. El disco, ha dicho Drexler, está dedicado a su padre que murió en 2024. Mi mamá murió en 2023, y escuché las once canciones con una lágrima sostenida. De alegría, de nostalgia, de amor. A […]
Comunicadora social de la Universidad del Valle, especialista en comunicación estratégica de la Universidad Sergio Arboleda y magíster en Gestión Pública de la Universidad de los Andes.

Hace unos días Jorge Drexler estrenó su nuevo álbum: ‘Taracá’, 11 canciones que componen el reflejo de “un duelo celebratorio”. El disco, ha dicho Drexler, está dedicado a su padre que murió en 2024.

Mi mamá murió en 2023, y escuché las once canciones con una lágrima sostenida. De alegría, de nostalgia, de amor. A sus exequias llegó mucha gente, solo un par de familiares. El resto, eran amigas y amigos míos y, sobre todo, de ella. Personas que en muchos casos yo veía por primera vez, pero que atesoraban algún recuerdo de su vida. Me hablaron de su alegría, de sus poesías, cantos y bailes, de su generosidad.
Desde entonces pienso en lo feliz que habría sido viéndolos a todos celebrar su existencia, porque aunque ese día estábamos allí despidiéndola, con sus recuerdos celebraban haberla conocido, haber coincidido de tantas maneras.

Voy a cumplir 40 años en poco más de dos meses, lo que puede ser casi que la mitad de mi vida (si me va bien y llego a los 80), y después de mucho tiempo quiero celebrar con aquellos que conozco y quiero, con los que he coincido a lo largo de este camino que es la vida, y que se han ido quedando, a pesar de la vida misma. Seguro, cuando muera, que ojalá sea después de los 80, se volverán a encontrar, pero no quiero perderme verlos ahora mismo que estoy viva y puedo abrazarlos, agradecerles, bailar, reír y cantar con ellos.

Ahora pienso que deberíamos hacer más fiestas, deberíamos apañarnos la posibilidad de vernos todos, juntos, más a menudo, y no solo cuando esté alguno dentro de un ataúd.

‘Taracá’ es una onomatopeya del sonido del tambor chico, usado en el candombe uruguayo, pero también es una alusión a “estar acá”, una reafirmación de la presencia, de la conexión con el momento presente, que es lo único que tenemos.
Taracá, amigas y amigos míos, amores míos.
Como diría el gran Drexler: Estar acá y estar ahora.

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