‘Piel magullada y ajada’ por Diego Alejandro González

by | Colaboraciones

    En la aurora del despertar, Piel se enreda entre las sábanas pretendiendo ser descubierta, pretendiendo acariciar el tiempo y deslizarse sin reparo sobre aquellas manos ardientes y sedientas. Desea intimidad feroz, desea prolongarse infinita sobre el amanecer y respirar el Sol con los poros abiertos, tanto, que Sol la sueña libre entre sus […]
Comunicadora social en la Universidad del Valle, especialista en comunicación estratégica en la Universidad Sergio Arboleda. Estudiante de Maestría en Gestión Pública de la Universidad de los Andes.

 

 

En la aurora del despertar, Piel se enreda entre las sábanas pretendiendo ser descubierta, pretendiendo acariciar el tiempo y deslizarse sin reparo sobre aquellas manos ardientes y sedientas. Desea intimidad feroz, desea prolongarse infinita sobre el amanecer y respirar el Sol con los poros abiertos, tanto, que Sol la sueña libre entre sus brazos. Se ansían por la mañana y se poseen durante el día. 

Son casi las 07:00 horas del milenio, Piel se desgasta entre la seda, se dispone exquisita y extensa ante la luz sigilosa que se asoma entre el delirio de sus piernas. Sin más, se envuelven en un vaivén de fantasía y protagonizan un clímax cálido y mojado. Se conciben con tal fuerza que no hay galaxia suficiente ni pensamiento sideral. 

Bajo el hechizo de Sol, Piel se permitió el deseo. Se pensó profunda y universal. 

Y así, pasmados, obligados a pretendernos quietos, éramos testigos de su voz. 

Era por fin su hora en el milenio. Un momento íntimo que se esfumaría en el ocaso. 

Lecturas relacionadas

Desvaríos

Desvaríos

Indeciso, este es un nuevo desvarío del escritor Juan Sepúlveda. Indeciso Giro el lápiz en el sacapuntas y lo escucho crujir una, dos,...

Desvaríos

Desvaríos

Presentamos estos Desvaríos de Juan Sepúlveda, una serie de textos y fotografías que nos llevarán a trasegar por la mente y la memoria de...