Aunque esta novela nos sitúa en el Mundial de 1994, fácilmente el lector puede encontrar puntos comunes con la actualidad nacional.
‘Autogol’ nos presenta una situación ficcional, en un entorno tremendamente real, con personajes que más de una generación conoce, reconoce. Nos invita, además, a entender el país desde la lógica del fútbol y de todo lo que ocurre alrededor de él, nos habla de los efectos de la ira colectiva y del narcotráfico, dos historias comunes a los colombianos.
Con altas dosis de humor y sarcasmo, y a un ritmo acompasado, nos lleva por un recorrido entre los pliegues oscuros de nuestra sociedad.

Parada 1: página 75
“Francisco Maturana, que entendía muy bien, a Dios lo que es de Dios, que los colombianos no somos alemanes,………..“
Hasta la página 76
“…………Fui testigo de cómo los jugadores poco a poco se fueron ahogando en los carros, teléfonos celulares y los equipos de sonido que les regalaban las empresas que querían llevarse una tajada del mundial“
“Porque es un reflejo de lo que es Colombia, se aprovecha las circunstancias del momento, cada poderoso a figurar, sin analizar de fondo los fenómenos y trazar políticas que beneficien a las personas y potencializar las cualidades de sus habitantes”
Marlene Torres Riaño
Parada 2
“Yo estuve ahí. No sé bien qué dije al final ni tengo claro si desde el primer gol mis comentarios fueron algo más que exclamaciones sueltas de hincha: <<¡vaya!>>, <<¡puta!>>, <<¡no!>>. Recuerdo que el partido terminó como cuando uno se despierta de un sueño que alcanzó a parecer la realidad. Tengo la idea de que no pude gritar nada más aparte de la frase: <<¡12 de octubre de 1492, 20 de julio de 1810, 7 de agosto de 1819, 9 de abril de 1948, 5 de septiembre de 1993: esas son, querido compañero mío, las fechas más importantes de la historia de Colombia!>>. Sospecho que después de eso lo único que se me ocurrió fue abrazar a <> Ismael Enrique Monroy, mientras gritaba en los micrófonos abiertos de la emisora todo lo que se le aparecía en la garganta, como si nos hubiéramos ganado la lotería.”
“Considero que este fragmento retrata la importancia que el fútbol ha tenido como fenómeno social en el país, puesto que, el hecho de enunciar el 5 a 0 frente a la selección Argentina, como suceso histórico retrata la importancia de este deporte para la vida nacional, además, teniendo en cuenta el complejo contexto que vivía el país en los años noventa.”
Alejandro Silva Sánchez


Parada 3: página 158
“Fuimos a la última rueda de prensa del equipo, encabezada por el entrenador técnico Francisco Maturana, detrás de la gente de Caracol, RCN y Todelar. El director técnico, sereno como ante la muerte de un ser querido, reconoció que “la selección fue el reflejo del país”, que “nos faltó entereza”, que era necesario “reedificarlo todo”. Fuimos crueles con él. Fuimos rastreros, mezquinos, poca cosa, justo cuando tuvimos que serlo. Yo no podía hablar. Pero mis colegas de la radio, que los habían endiosado a todos desde los días de las eliminatorias, se dedicaron a molerlo a punta de palabras. Nunca he visto los periódicos colombianos de esos días. La verdad es que prefiero no verlos. Pero me dicen que lo único que les faltaba era pedir la cabeza ensortijada de Valderrama ensartada en un asta de hierro”
“Para mí, este es uno de los fragmentos más interesantes de la novela, primero, hace referencia a esta frase contundente del Director técnico al hablar sobre el partido que la selección acaba de perder, haciendo una metáfora con el país mismo que, para esta época, enfrentaba uno de los tiempos más difícil de la historia nacional por cuenta del narcotráfico. Luego, el narrador nos hace énfasis en cómo el juez colectivo que somos como sociedad, primero exalta su labor, la agranda, y después la sitúa en la más baja de las escalas. Un conjunto de reflexiones que habla acerca de nuestra naturaleza, de esos hábitos comunes de subir a pedestales y bajar a infiernos simbólicos de un día para otro a los demás, sin tener en cuenta matices, otras miradas o simplemente, apelando a la compasión“
Isabel Salas
